viernes, 26 de noviembre de 2010

Chuu ~

¿Sabes cuál me parece el mejor remedio cuando estás mal? El mejor de todos, dormir, eso está claro... Pero después, después de dormir, cuando es media tarde y estás esperando en la parada del autobús con la música puesta porque has quedado con tus amigos, piensa solo en eso, en que has quedado y en que, para variar, no eres puntual... Llega el autobús... Ticas... ¿Y ahora qué? Pues bien. Ahora es cuando caminas hasta el final del autobus y te sientas en la última fila, en el asiento que está pegado a la ventana... En verano el sitio más fresquito y en invierno el más calentito...
Pues bien, una vez allí, sube más la música si es posible y desconecta, aún quedan unos 20-25 minutos de trayecto...
¿Quieres desconectar durante este tiempo? ¿Quieres no pensar? Está bien, seguimos, música alta, ¿hecho? Hecho.
Mira a las personas que se concentran a tu alrededor, hay de todo, chavales, mujeres embarazadas, parejas, niños pequeños, ancianos... Mírales, sin ser demasiado llamativa claro, y deja volar tu imaginación, imagina sus vidas, tal vez ese hombre de allí sea profesor de matématicas, nah, no tiene pinta, se parece más a un médico, pero en fin, quién sabe, ¿no?
Cosas así, cosas así son las que te distraen y si les imaginas una vida alegre y feliz, tú sola te acabas riendo, aunque medio autobús se te quede mirando como si estubieses loca.
Solo te diré una cosa, prefiero que me tomen por loca a por una chica triste, que, desde luego, no soy.

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