-Eres preciosa. - Me susurró mientras enredaba su nariz entre mi pelo.
-No exageres...
-No lo hago, de verdad, de hecho, creo que con lo de preciosa me quedo corto.
-¿Cómo?
-Sí, verás, eres preciosa, ahí no miento, pero como explicártelo... Si tus cualidades se limitasen a que eres preciosa, ahora mismo no te estaría abrazando ni te estaría diciendo estas cosas, pequeña.
-¿Qué pretendes decirme? - Empezaba a darme dolor de cabeza, no se daba cuenta de que si quería que sacase algo en claro iba a tener que explicarse mejor.
-Que me gustas. Y que te quiero. - Al mismo tiempo que me dijo aquel "te quiero" sus manos aferraron fuertemente mi cintura, dejando que nuestras cabezas pudiesen separarse lo justo para poder mirarnos a los ojos. Y me besó. Sin venir a cuento, me besó.
-¿Qué... Qué haces?
-¿Acaso no es obvio?
-Pero... Pero esto no está bien...
-¿Por qué?
-Porque eres tú, y soy yo...
-Por eso mismo. Porque eres tú y porque soy yo, y porque estamos aquí, ahora, déjate llevar, haz caso a tus deseos más íntimos y deja de ser racional. Sólo existimos tú y yo, en este momento en este lugar. - Acto seguido, una de sus manos dejó mi cintura para deslizarse suavemente por mi cara mientras me quitaba un mechón de pelo y me lo colocaba detrás de la oreja.
-Pero es que no lo entiendes, pareces el tío perfecto, y yo no quiero eso.
-Ah, ¿no?
-No. Yo no busco algo "serio" no busco algo que me ate a nadie, sólo quiero alguien que realmente me guste y que realmente le guste, que me haga reír, que me pique y que cuando me enfade venga detrás de mí para abrazarme y besarme. No, yo quiero a alguien perfecto, yo quiero alguien en quien poder confiar, alguien con quien tener nuestras pequeñas disputas, pero que las reconciliaciones hagan que realmente merezca la pena el hecho de haber discutido. Eso es lo que yo busco, y no al tío perfecto que me regale rosas o bombones porque sí.
-No pensaba regalarte rosas ni bombones por qué sí, creo que nos conocemos lo suficiente para asegurarte que voy a seguir siendo tu amigo, voy a hacerte reír, voy a cortar la cabeza a quién se atreva a hacerte daño y pienso escucharte como lo he hecho hasta ahora. Y no sólo porque tenga un interés por ti, sino porque eres mi amiga, y aparte de ser mi amiga, te quiero. - Terminó su frase dándome un suave beso en los labios. - ¿Y bien? ¿Vas a querer correr el riesgo de enamorarte o, simplemente vas a hacer caso a la razón y no te vas a dejar llevar?
-¿Tú qué crees? Quien no arriesga, no gana, y yo quiero un poco de riesgo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario